El sistema, denominado RXTE J1650-500, fue detectado por primera vez
como un intensísimo emisor de rayos X, por el satélite de rayos X
RXTE (Rossi X-ray Timing Explorer), el pasado 6 de septiembre. La
posición preliminar, en dirección a la constelación austral del Altar
(Ara), prácticamente invisible desde nuestras latitudes, permitió al
equipo español-neozelandés apuntar en la mañana del día 7 el telescopio
de 60 cm. de diámetro del Observatorio de Mount John en la cercanías del
Lago Tekapo (Nueva Zelanda).
Entre los centenares de estrellas que
poblaban la zona, una de ellas, muy azulada, era "nueva" a los ojos del
equipo científico, habiendo aumentando su brillo más de 10 veces con
respecto a la imagen que se tenía de archivo tomada en 1.991. Ello hacía
que este objeto fuera la probable contrapartida óptica del sistema y como
tal se alertó a la comunidad científica internacional publicando rápidamente
el descubrimiento el mismo día 7 por la tarde como telegrama de la Unión
Astronómica Internacional (Circular número 7707).
La confirmación definitiva ha llegado el lunes día 10, cuando un espectro del
objeto, tomado por este grupo de científicos con el telescopio danés de 150
cm. de diámetro de La Silla (Chile) ha revelado la existencia de materia a
muy alta temperatura en RXTE J1650-500, característico de este tipo de
objetos.
Este probable nuevo agujero negro en nuestra Galaxia, a unos 8.000
años-luz de distancia (unos 75.000 billones de kilómetros), se suma a la
decena de objetos descubiertos hasta la fecha, y prueba que el
número de cadáveres estelares de este tipo que existen en nuestra
Galaxia es muy alto, estando la mayor parte de ellos en estado de
"hibernación", ya que despiertan sólo cada 80-100 años al engullir
materia de la estrella compañera con la que forman pareja. La materia,
atraída por el intenso campo gravitatorio del agujero negro, cae
vertiginosamente en espiral hacia el mismo,
formando el llamado "disco de acrecimiento", cuyas partes más internas
llegan a alcanzar temperaturas de varios millones de grados y son
responsables de la emisión de rayos X. Éste ha sido el caso de RXTE
J1650-500 que, por el momento, aunque imperceptible a simple vista
al ser 25.000 veces más débil de lo que es capaz de detectar el ojo humano,
continúa siendo una de las fuentes más brillantes del firmamento visto
a través de los rayos X, y así continuará durante varias semanas.
La identificación óptica por parte de este equipo internacional,
que próximamente publicará los datos de su investigación en la
revista europea especializada "Astronomy and Astrophysics",
ha propiciado que los mayores telescopios y satélites científicos
ya estén apuntando sus ojos electrónicos al
extraordinario sistema. Entre ellos el Observatorio de rayos-X
XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea.
Además de Alberto Castro-Tirado como investigador principal, el
equipo científico está integrado por Celia Sánchez-Fernández, del
Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA); Pam Kilmartin,
Alan Gilmore, Orlon Petterson y Ian Bond del Observatorio de Mount John
de la Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda); Phil Yock, de la
Universidad de Auckland (Nueva Zelanda); John Pritchard, del
Observatorio Europeo Austral (Chile); Javier Gorosabel, del Instituto
Espacial de Dinamarca y Matilde Fernández, del Instituto de Astrofísica
de Andalucía (CSIC).
IMÁGENES


